“Me cambio de familia” sigue apostando por el cambio interracial. Nora y Teresa enfrentadas.

La propuesta de ayer, 13 de mayo, fue el intercambio de casas entre Nora, marroquí y nada dada a las tareas del hogar, con Teresa, ama de casa sumisa y ocupada en labores del campo, además de la ardua tarea de atender a su marido e hijo.

Si en el primer episodio vimos un intercambio entre la” tatuadora” y otra ama de casa de raza gitana. La productora del programa ha visto en este intercambio, de hogares y de razas, un filón.

No seré yo quien diga que esto no está bien, es más, me parece positivo el hecho de poder ver la confrontación entre esos distintos orígenes. Pero me surgen dudas, ¿alguno de nosotros dejaría de comer carne por una imposición religiosa? El ejemplo para muchos no sea el más acertado, ¿pero qué tiene que ver un intercambio de casa, con un intercambio de culturas? Ese formato lo hace Cuatro en “Perdidos en la ciudad”

Este cambio en sí mismo ya va a proporcionar un choque cultural y un conflicto intrínseco. Lo que me hace pensar que Big Bang Media, (productora del formato), no se quiso complicar lo más mínimo y apostó por lo seguro, ir a generar un apuro por ambas partes para acaparar la atención inmediata del espectador.

Bajo mi parecer esto debería de estar por encima del conflicto que se generase en la convivencia del día a día por ese intercambio de hogares y no por el hecho de poner a la mesa a un musulmán el día en el que matamos al gorrino en San Martín.

A pesar de esto, lo de Antonio, esposo de Teresa, tiene un claro calificativo, machismo. Al margen del cambio de culturas y de orígenes raciales, la postura de este se mantuvo en un continuo desprecio hacia la invitada. Claro está que en mi caso, no permitiría un cambio de hábitos tan tajante como los propuestos por Nora.

Y si él fue desatento con ella, ésta no sé quedó atrás y se la pudo escuchar,( me gustaría saber qué hubiese ocurrido si eso proviniese de la boca de un hombre), – hijo de puta, -chulo de mierda en un momento en el que Antonio hacía caso omiso a las exigencias de Nora.

Por su parte Teresa sacó el carácter que ya se le intuía desde el comienzo y consiguió una unión familiar deseada por la propia Nora. Este deseo lo dejó escrito y fue leído por Teresa al llegar al domicilio. También pudimos ver cómo ésta se emocionaba al saber lo sola que se sentía Nora en su propio hogar.

El próximo viernes asistiremos a una nueva confrontación entre dos mujeres; dos tipos de vida, dos culturas y mucho me temo que de razas completamente divergentes.