“No le digas a mamá que trabajo en la tele” Un programa pereza. Crítica

Crítica del programaEl estreno de “No le digas a mamá que trabajo en la tele” habrá dejado a más de uno en la total indiferencia y a otros espeluznados ante tanta falta de originalidad. Quizá haya a espectadores a los que les haya gustado ver imágenes de “Supervivientes” de más de una semana y zapeadas hasta la saciedad. Volver a ver cantar a Mila Ximenez y al resto de colaboradores de “Sálvame” y todo esto con una clara intención de burla hacia el programa presentado por Jorge Javier Vázquez. Desconozco al target al que va indicado el programa, pero dudo mucho que sea el perfil de su predecesor “Tonterías…”

Y tanto para esto. Las pretensiones de su director era que la plantilla del programa trabajara a pleno rendimiento (esto indica no conocer la hora de salida de la redacción), al menos en la pre producción del programa, y yo me pregunto ¿tanto esfuerzo para esto?

El programa recuerda a “Vuelveme loca” por ese tono cantarín aprendido, que incluso desvirtúa el buen hacer de Goyo Jiménez en un escenario.  Claro que de esto, de lo de estar encima de un escenario, a dar pasos a vídeo con entradillas en ocasiones graciosas, hay y nunca mejor dicho un paso.

La poca originalidad, la escasez de recursos y los refritos mostrados de imágenes de Telecinco, provocaron en mí la necesidad de un regreso de Flo y su equipo, y eso que nunca entendí la gracia de pegarse de guantazos con un corchopan. A diferencia de estos, los de Flo se divierten haciendo el programa y eso el espectador lo nota. A lo que hay que añadir la frescura y lo buen imitador que es Dani Martínez.  Del equipo de Mandarina no podemos decir lo mismo y eso que tuvieron bastante tiempo para hacer el casting y su preproducción.

A finales de mayo ya estaban buscando imitadores y colaboradores para el programa. También lo hizo el propio Santi Botello en su Twitter.

Al programa le falta frescura, recurre a todos los tópicos ya vistos y conocidos por el espectador: una tensión sexual entre Goyo y la reportera, un espectador a modo del follonero (pero grosero), un colaborador imitador y una sucesión continua de imágenes de la cadena (en este caso de Telecinco ) como único sustento del formato. En realidad el programa da pereza.

Ni Goyo, ni Dani Rovira que de tablas van sobrados logran sujetar un programa. Dani Rovira, más comedido y sin tanto histrionismo da retazos de ingenio e ironía.  Cosa parecida le ocurre a Goyo Jiménez.

Como primer invitado Kiko Rivera

Pensé que nunca diría esto, pero lo único agradable o medianamente agradable fue ver a un Kiko cada vez más entregado a la causa de hacer reír y de reírse de sí mismo. Mucho me temo que ni con la presencia del hijo de la Pantoja, y eso que últimamente tiene tirón, el programa fuese del agrado de alguien que tanga un mínimo gusto por la televisión.

“No le digas a mamá que trabajo en la tele” no os preocupéis por mi parte lo guardaré en secreto imagino la vergüenza de haberte costeado una carrera para terminar haciendo semejante patraña.