Aída Nízar, amenazó en Supervivientes con dejar la televisión. Por desgracia reculó

Tras conocer que iba ser expulsada, que no fue apoyada por el público Aída Nízar anunció su retirada de la televisión. Dijo que esta era su oportunidad para demostrar que era otra persona y no el personaje por la que se la conoce en el medio.

En la gala de ayer de “Supervivientes” un dato resaltó sobremanera y no me refiero a la audiencia (la cual bajó en dos puntos con respecto al estreno), estoy hablando de los votos recibidos en contra de Aída Nízar. Nada menos que el 87% de los votos fueron en contra de la teatrera concursante.

La madre que se ha paseado por los platos con el firme objetivo y amor de madre para defenderla de las envestidas de tertulianos, seguidores y críticas, hizo ayer lo indecible para que su hija se quedara en el concurso

Hay algo en esta mujer que no encaja. O sufre algún tipo de trastorno o por el contrario interpreta el papel a la perfección de víctima, siendo en ocasiones verdugo.

Que es una provocadora, a estas alturas, a nadie le ha de sorprender, que es polémica como la madre que la parió y que gran parte de la audiencia detesta su presencia se ha demostrado allá por donde ha pasado. En todas las ocasiones ha sido la primera expulsada.

Ayer, y tras saber que iba a ser expulsada anunció su retirada de la televisión.

Pero esto lo diría con la boca pequeña y quizá para asegurarse algún plató a su regreso a España. Aída si dejases la televisión te harías un favor y de paso nos lo harías al resto.

– Nací para ser una buena comunicadora. Pero si el público no me quiere, no puedo hacer nada.

Una persona puede nacer con una cierta fluidez verbal, con mejores o peores dotes para la comunicación, pero sobre todo una persona se forma como lo hacen los miles de periodistas cada año en nuestras Universidades. Ellos y ellas también sueñan con comunicar y expresar quizá su opinión, pero no anhelan participar en un reality, crear polémicas para ser invitados a un “Sálvame”, anunciar demandas o presentar un Call TV de cuestionada legalidad.

Y si Aída presume de ser creyente y practicar esa religión, me cuesta trabajo que pueda conciliar el sueño cuando al llegar a su casa sepa que ha estado engañando a una serie de incautos a través de su ¿programa? CallTV. Pero es probable que le asuma un pensamiento, una reflexión y eso es mucho asumir.

Por otro lado, toda esta parafernalia da juego a los que ven el programa, puede incluso despertar los más bajos instintos del espectador y con total seguridad fue invitada para tal fin. Tanto es así, que no abandonará el concurso se quedará con los anónimos, (que por cierto no he visto un casting peor y más aburrido en tiempo), la semana que viene podremos ver si también las diferencias con estos la devuelven pronto a su hogar, con sus seres queridos de los que tanto presume. Lo cual entiendo por ser los únicos.

Aída si quieres comunicar, comunícanos tu adiós definitivo.