Basta ya de programas “Call TV”

Hace varios años que están instalados en nuestras pantallas y eso indica que son rentables. Prácticamente todas las emisoras en algún momento del día, sobre todo al cierre de sus emisiones, cuando no son repeticiones, nos obsequian con estos concursos que en ocasiones son más que cuestionables.

Se podría poner en tela de juicio la obviedad de sus preguntas, el sistema de selección del participante y otras cuantas cosas más. Doy por sentado que son legales y que se acogen a la ley, ya que de otro modo no entendería el por qué de su emisión.

La ley obliga a las empresas que producen estos concursos Call TV a indicar en pantalla el número de llamadas recibidas en los diez minutos anteriores de programa. Así, por ejemplo, ver en pantalla la cifra (solitaria) 1661 significa que el programa de televisión ha recibido en los diez minutos anteriores 1661 llamadas. Con este dato, cualquier espectador: el intelectual o el inepto, el ludópata o el agarrado, el insomne o el que se está quedando dormido podría calcular fácilmente sus posibilidades de entrar en directo (que debería calcular, lógicamente, de acuerdo al número de intentos que llevará a cabo durante dicho período de tiempo de diez minutos).

Sin embargo, ser el elegido o más aún, ser el elegido y ganar el premio, puede ser mucho más complicado de lo que podemos pensar sólo teniendo en cuenta ese dato.

Hasta hace unos minutos desconocía de esta Ley y de que un huérfano numerito en la pantalla indicaba la cantidad de llamadas que irán antes que la mía. Convencido de que la gran mayoría también desconoce este dato, ¿no deberían de informar de esto?

En ninguna ocasión he escuchado decir a las animadas y melosas presentadoras decir algo como – Llámame, llámame que solo delante de ti hay 857 personas.

Me viene a la memoria el caso de “Tele Sierra”, año 2005, mítico y emblemático caso de estafa y por consecuencia de ello clausurada hace muchos años.

En estos programas y sin presumir de ser muy observador se pueden diferenciar tres momentos:

El comienzo, al arranque del programa algún afortunado se podrá llevar algo de dinero, pongamos que unos 300 euros contestando a una pregunta tan obvia como que el escote de la presentadora no es cosa del azar. Ya hemos conseguido cebar a la audiencia.

La segunda parte, la más extendida y donde se recauda la mayor parte del dinero es la dedicada a incentivar al espectador a llamar y contestar a esa pregunta extremadamente estúpida. Al tiempo vamos incrementado el importe del premio sin que esto aumente la dificultad del concurso. La necesidad, el aburrimiento, el desconocimiento y lo que me parece más triste la soledad seguro que consigue incautos que piquen. Y cuando digo incautos me refiero a que no conocen con exactitud el modo en el que operan estos Call Tv. Cosa muy distinta a cuando compramos un décimo de lotería, jamás conocí a nadie cercano a quien la vida le hubiera cambiado de este modo, pero lo que sí es indudable es que conocemos el modo en el que se elige al ganador.

La tercera parte es la más breve, la inmediata. De manera fugaz y a falta de segundos para terminar el programa entra una llamada que casualmente es quien conoce la respuesta.

El mundo está lleno de casualidades, tan oportunas, tan puntuales como esta. ¿No creéis?

En definitiva y teniendo en cuenta que cada uno hará con su dinero lo que le venga en gana, tan sólo propongo invertir este, en cosas o juegos en los que se conozca el modus operandin.

Si esta noche por desvelo, preocupación, soledad o porque te dieron las tantas y no sabes que hacer…, te recomiendo amor. Te recomiendo un encuentro contigo justo antes de dormir, esto no deja de ser un acto de amor, como entregar dinero a cambio de nada, pero al menos este acto, relaja mejor que una valeriana y promete un mejor sueño.