Cristian ex GH, el único capaz de dejar en evidencia a la prepotente Mercedes Milá.

La todo poderosa, la nunca imparcial, la sabedora de todo lo mundano y lo divino, Mercedes Milá, pasó un mal rato ante las palabras del ex concursante Cristian.

En una gala en la que fue expulsada Noemí y en la que venció una vez más a Antena 3 y su ‘Número Uno’. GH 12+1 obtuvo un 21,8% de audiencia, frente al 17,9% de ‘Número Uno’ http://gentedetele.com/por-que-numero-uno-sigue-perdiendo-audiencia-gh-121-vuelve-a-ganar-la-batalla/

“En la gala de ayer Cristian se enfrentó a Mercedes Milá”

Durante la gala tanto ‘Milá’ como Cristian estuvieron lanzándose mensajes envenenados, hasta que al final y cuando se le dejó hablar al ex concursante se armó el belén. Antes de esto, Mercedes Milá se encargó de publicitar, como es habitual en ella, la joyería de un amigo dando hasta el nombre y número de la calle.

Señora Milá quien quiera publicidad que la pague, que por si no lo sabe el equipo que la rodea e incluso usted misma, come gracias a ella. Por supuesto que no está en mis pensamientos que a cambio de un comunicado en el programa usted reciba algo a cambio, eso no es lo que realmente pienso. Créame que no es lo que pienso.

Una vez realizada su campaña comenzó lo más interesante de la gala. “A unos les haces entrevistas maravillosas y a otros les pones de maltratador” declaró Cristian no sin falta de razón. Todos los que alguna vez hayan visto GH sabrán de la nula imparcialidad de Mercedes ante la totalidad de los concursantes. Ella se acoge a la libertad, que le da la falta de una buena dirección, de realizar las entrevistas como desea.

Está bien realice la entrevista como deseé. Pero permítame señalar su ilustrísima que la entrevista no está creada para enjuiciar, sino para recabar información del entrevistado. Para lo otro existe la opinión que es lo que yo estoy haciendo ahora mismo.

“A todos no les tratas por igual”, señaló Cristian, sobre las entrevistas. “A la gente que está en sus casas, a esos a los que llamas desgraciados, como cuando salió Marta, saben que estás de parte de algunos”. A esto Mercedes Milá se defendió amparándose en su sentido del humor. ¿Sentido del humor? Si eso es sentido del humor, es un pésimo sentido del humor. Creo que más bien se debe a una de las tantas meteduras de pata que por esa boca incontrolada salen. No es culpa suya es culpa de quien no sabe decir hasta aquí. Ya sea un director o un productor.

 

Mercedes Milá se ha quedado anclada en el pasado. Ya no hay un hombre bajito con bigote que dice lo que está bien o lo que no. Por fortuna hay una ley y unos juristas que son los encargados de decir lo que está bien y lo que no. Quién es maltratador y quien no lo es, y pese a no haber salido de la boca de la presentadora, esto se insinuó en repetidas ocasiones. Presente, si lo desea conduzca el programa, pero deje de ser el “abogado de pleitos pobres”. Y si habla de libertades, permita a un chaval de provincias llamado Cristian, que no tenga sus mismos pensamientos. No aleccione, no es quien.

Lástima que la falta de fluidez verbal del Sergio, ex o lo que sea de Sindi o Pipi o lo que sea, no pudo dejar en evidencia lo evidente que en ese momento había que vender “su posible maltrato” y no lo que pudo disfrutar dentro de la casa.

Y no nos venga a decir que no se eligen las imágenes. Si en el periodismo se manipula imagínese en un reality.

“Cada concursante tiene una entrevista diferente y luego te regalaré un anillo, para que te lo pongas en otra parte si te cabe” dijo Milá a Cristian. ¿Se imaginan que esto se lo hubiese dicho Pepe Navarro, por ejemplo y por haber sido presentador de GH, a alguna de las concursantes? Estaríamos hablando de otra cosa y no me refiero a su pésimo sentido del humor.

Para concluir el enfrentamiento la suprema ‘Milá’ exclamó ‘Hacemos lo que creemos que es mejor para los espectadores, no para vosotros‘, y tan solo le quedó añadir “Para el espectador y para mejorar la audiencia”

Cuide su boca doña Mercedes Milá que por la boca muere el pez. Y emulando sus consejos le diré que no necesita de más, no añada azúcar a la miel. El programa es lo suficientemente interesante hasta sin su presencia, no lo convierta en suyo, pues no lo es.