Entrevista a Jon Sistiaga. “Reportajes Canal Plus”

Jon sistiaga entrevistaJon Sistiaga tiene como principal cometido en la actualidad el estreno de “Reportajes Canal +” que se hará efectivo el día 16 de junio.

Tal y como os contamos hace unas semanas Ver Noticia el nuevo espacio ‘Reportajes Canal +’, según ha explicado el canal, “pretende ordenar la actualidad, revisar hechos pasados con otras ópticas, interpretar acontecimientos a la luz de nuevos datos, juntar, en definitiva, esos pequeños trozos de información inconexos, para componer el puzzle de la realidad”.

Jon Sistiaga, responde preguntas relacionadas con su profesión y cómo esta puede afectar a su vida personal.

Lo primero: qué envidia tu trabajo con los tiempos que corren. No sé cuánto me durará pero soy un afortunado. Es un chollo para cualquier periodista. Tengo absoluta libertad creativa y para proponer los reportajes. No se necesitan presupuestos gigantescos para hacer buenos reportajes, cuestan los vuelos y la estancia en el lugar, pero vamos, poco más. En estos tiempos de Google muchos contactos los hacer por Internet, por mail, les mandas tu página, te ponen cara y así lo cierras bien antes de ir para allá.

¿Por qué crees que algunos de tratan de protagonismo excesivo? Desde hace años yo hago un reporterismo de backstage. Algunos pueden decir que hay demasiado protagonista o que el periodista está demasiado presente, y todo es discutible y a lo mejor en algún momento me he pasado de presencia, pero no es porque me guste a mí mismo sino porque es tan importante lo que cuentas como cómo has llegado a ese lugar para contarlo. Después de muchos años te das cuenta de que lo que la gente te pregunta y demanda es eso, cómo has llegado ahí y las anécdotas. No puedo llegar y aparecer directamente en el volcán, sino contar que subimos durante cuatro días, cuatro kilómetros, subidas bajadas, levantarte a las 4 de la mañana, lo que comes… es un esfuerzo y lo cuentas. Aportas información, dosis de humor y también dramatismo, e incluso desmitifica mucho el reporterismo.

¿Cómo es esa parte de preparación de uno de tus reportajes? Tiene un trabajo previo muy importante. Pones en marcha tres o cuatro temas, vas viendo posibilidades de acceso, de llegada, quién sabe de eso, con quién contactar… A lo mejor desestimas alguna idea porque es menos potente y empieza la preproducción de hablar con gente, conseguir imágenes y ver que realmente es un temazo. Sobre todo, cómo atacar la cosa, cómo ser diferente… Defiendo que el tema tiene que ser bueno, si es exclusivo, mejor, pero si está hecho, no pasa nada porque siempre hay nuevas perspectivas de enfocar una historia y eso es lo que tienes que encontrar. Es un gran reto. De México se ha hablado, pero no del tren La Bestia, que ya es casi un protagonista en sí mismo.

¿Y qué ocurre cuándo regresas de vivir esas historias tan impactantes? Todo el mundo tiene sus fórmulas de descompresión. El reportero como muchos cooperantes o médicos de urgencias, tenemos una ‘preocupación indiferente’, es decir, si te pones a llorar nada más llegar, no sacas la historia, y si lloras todas las noches no significa que seas más débil o más humano sino que estás entrando en un bucle que no te va a hacer llegar a la historia. Tienes que saber que lo que estás haciendo es tu trabajo y que probablemente con tu trabajo esa gente pueda recibir alguna ayuda por donaciones, cooperación, denuncia... A veces no sirve para nada, pero sólo con que estés ahí y alguien vea tu historia, ya satisface.

Al volver es necesario resetearse. No desconecto porque al volver tienes el material en caliente y debes dejarlo reposar un poco, son 16 horas de grabación para minutar, escribir, hacer el guión, editarlo… Eso es un mes más o menos. Y luego ya te pones con lo siguiente, aunque sí vas mandando mails para adelantar algo.

De todo lo que has hecho, ¿qué reportaje te ha impactado más? Quizás por cercanía, ‘NarcoMéxico’. Me impactó por ser un país con el mismo idioma, tan inmenso y rico con una violencia estructural como un cáncer de la sociedad y metido en la epidermis. Sufrí en mis carnes lo que es ser periodista en México y ver a muertos que el día antes eran los que te disparaban a ti. El viaje en Corea del Norte fue surrealista, no, lo siguiente. Qué país, qué pena de gente y que paranoia de país.

¿Tienes alguna espinita clavada? Me gustaría poder retratar el final de ETA, reportajearlo prácticamente en el momento. Quisiera estar en los lugares, poder adelantarme a cosas, contar cómo se está haciendo… desde el punto de vista de reportaje de televisión es muy complicado pero tengo mis ideas y se puede hacer. Otra cosa es que luego te acusen de lo que no eres porque en este país nos gusta mucho hacer eso. Pero te vienes de Palestina de entrevistar al jefe de Hamás y te dicen que qué guay. Pero si entrevistas al jefe de ETA te acusan de protonacionalista y mil cosas más. Eso es muy triste.

¿Qué piensas de los que dicen que eres un ‘peliculero’? ¡Qué vayan ellos y lo hagan¡. Normalmente los que dicen eso están viendo el reportaje a la vez que están escuchando alguna tertulia o jugando a la Nintendo. En mis reportajes no hay ficción ni peliculismo. Es que estoy en un lugar muy jodido y quiero que se vea eso. Puedes irte al otro lado de la ortodoxia documental de la BBC o TV3, pero creo que en estos tiempos es una fórmula algo aburrida. Estamos en un momento que hay que captar la atención de otra manera. Si me meto en Somalia y estoy en mitad de tiroteos a todas horas quiero que se vea que salgo de ahí cagado de miedo y jodido. ¿Qué es una película? No. Y si alguien me pide dinero para algo, también le saco, por lo que sé que me está contando lo que quiero oír y le saco.

¿Eres un valiente? Yo defiendo el miedo como herramienta de trabajo porque te hace tener sentido común en muchas situaciones y salvarte la vida. Durante mucho tiempo aquí se ha hablado de la tribu periodística de los reporteros de guerra, y yo no me considero un reportero de guerra.

Pero tal vez te conocemos sobre todo por la Guerra de Irak. Me di a conocer mucho antes de la Guerra de Irak. Me dio popularidad porque era un conflicto muy mediático y además estaba en una tele que se oponía a la guerra y encima tuve la tremenda desgracia de que mataron a mi compañero. Luego hay que vivir con esa popularidad y compensarla en tu día a día. No es fácil. Puedes acabar en el divismo o el famoseo. A mí me conocen por la calle por mi trabajo nada más. A mí no me gustan las guerras, las odio profundamente, es parte de mi trabajo acudir, pero no soy un reportero de guerra. Y no voy de chulo ni de machote diciendo que no tengo miedo cuando voy. Tengo miedo y por eso estoy vivo. Tengo mis canas desde los 25 años por todo lo que he visto. El que no tiene miedo o está loco o miente.

La entrevista fue realizada por Nuria Hernández para Que.es