La serie Alakrana pasó inadvertida para los espectadores.

crítica serie AlakranaAyer se despidió la serie protagonizada por Miguel Ángel Silvestre con un muy mal dato, apenas consiguió un 8% de audiencia. El secuestro del barco atunero español no ha interesado al gran público. Los espectadores prefirieron ver las andanzas de “Los Quien” en Antena 3 que se hicieron con un 11,8 % de seguidores.

En ocasiones no siempre gusta lo bien hecho. La semana pasada expresaba mi opinión acerca de “Alakrana” Ver Crítica en ella se podía leer que bajo mi punto de vista la serie tenía una buena factura, además de una buena dirección. Lejos de creerme estar en lo cierto, a decir verdad, no esperaba la escasa repercusión que ha tenido la misma.

Añadía el regreso de “El Duque” a la televisión, y en un papel que le iba que ni pintado, como punto de interés para el espectador. Nada de esto sirvió.

Cierto es que salvo algunos programa como un Supervivientes, (con llamada de Isabel Pantoja en directo), las audiencia en la actualidad no son los números tan elevados como antes de la aparición de la TDT y por tanto del aumento de posibilidades para el televidente.

Hay una parte de la audiencia, que no contabiliza para las generalistas, que se pierden en programas de menor repercusión en los canales de la Televisión Digital Terrestre y eso es lo que hace que en la actualidad una serie con un 12% de audiencia ya sea casi un éxito, cuando años atrás “Aída” se podía poner fácilmente en un 27% de share lo que es más del doble de lo que ahora se da por bueno.

¿Cambian nuestros gustos, varía la fidelidad a nuestras series? ¿Estamos saturados de series de ficción? O será la primavera, el caso es que salvo “El Barco”, “Hispania” y alguna otra esta temporada, en general, no ha sido rentable la ficción nacional. Quizá haya sido la cadena de Planeta la única que pueda salir victoriosa al respecto.

Todo esto me preocupa en cierto modo, ya que si las cadenas no hayan beneficio en seguir produciendo series, habrá más falta de trabajo para todos. Y lo que es peor seguiremos recibiendo ficción internacional, y aunque esto tenga nada de malo, deberíamos de creer en nuestros productos como creemos en nuestros pepinos por, mucho que se empeñe una acusadora señora alemana.