Mercedes Milá.“Lecciones las justas”.Crítica

Mercedes Milá salió en defensa por los acontecimientos que han surgido en torno al programa presentado por Jordi González. El pasado sábado en La Noria la periodista afirmó que “no hay que hacer listas negras ni dejar que cojan el timón otros”. “Lecciones, las mínimas, y a ver quién tira la primera piedra sobre cómo hacer investigaciones y nuestro trabajo”, advirtió prepotente. Con esto se refería a que no había que sacar las cosas de quicio por haber pagado a la madre de “El Cuco”. Y está bien, cada cual puede tener sus métodos de investigación o de conseguir las cosas, pero yo como espectador no necesito saberlo y mucho menos si soy un anunciante. Más que nada es porque quizá, no me guste esa forma de trabajo. Es como si el cine nos contase sus trucos y secretos. ¿Os imagináis conocer todo el trucaje de una película?

La tele tiene sus trucos que si el espectador los conociese seguro que la vería con otros ojos, y algunos de esos ojos, dejarían de verla. Sin ir más lejos, hay que recordar en la polémica que se vio envuelta Ana Rosa Quintana por el modo en el que se consiguió la entrevista a la mujer del presunto asesino de Mari Luz Cortés. De no saberlo, de no haber sacado a la luz esos brutos nadie se hubiese cuestionado el buen hacer periodístico. No todo vale.

A pesar de que para conseguir un testimonio, por ejemplo, un redactor haya tenido que practicar el acoso y derribo. De llevar a un invitado medio engañado a un plato o de dar un triste bocadillo a aquel que se atrevió ha asistir como público a un programa en el que la grabación dura más de ocho horas o de que un ganador tardará un promedio de tres meses en recibir su premio. Y esto no es ficción, es la realidad de lo que la televisión esconde, y que quien la ve no necesita saber, por nuestro bien.