Paul McCartney celebró su 70 aniversario

Por la forma en que aparece en los escenarios, con su camisa azul y tirantes rojos y su pelo largo que le cae sobre la cara, podría tener 17 años. Sigue teniendo el aspecto de un joven al que simplemente le divierte la música cuando entona viejos clásicos de los Beatles.

Pero también es uno de los mayores fenómenos de la música pop, con éxitos comoObladi, Oblada, Life Goes On: Sir Paul cumple 70, pero ya ha dicho que celebrará su cumpleaños “redondo” en un íntimo círculo familiar. “No me gustan las fiestas grandes”, le citó el diario Daily Telegraph.

Fue bajista y precursor de los Beatles, y después se emancipó de la banda de música más exitosa de todos los tiempos. Adorado por las jóvenes y un loco de las fiestas, vegetariano y consumidor de droga, padre de familia y escritor, defensor de los alemanes y caballero de la reina Isabel II, Paul McCartney ha tocado muchas notas del teclado de la vida.

Todo comenzó un 6 de julio de 1957 en Liverpool, cuando conoció a John Lennon y comenzaron a hablar de música y McCartney entró en la banda escolar de LennonThe Quarry Men. “Se parecía a Elvis, me gustaba”, dijo una vez Lennon recordando el momento. Los dos habían perdido a su madre y eso los unió.

Lennon y McCartney siguieron siendo hasta 1970 un dúo de compositores muy compenetrados. Junto con George Harrison y Ringo Starr produjeron los superhits de los Beatles y marcaron a una generación entera. Su corte de pelo en forma de hongo, la música, los textos, la ropa… todo se convirtió en moda en la época.

La lista de sus récords es interminable. Según su discográfica EMI vendieron mil millones de discos. La canción Yesterday, con cuya melodía McCartney dijo haberse despertado un día, sigue siendo hoy en día uno de los hits más populares de todos los tiempos.

Pero la rivalidad entre los cuatro era grande. Y comenzaron las disputas por los negocios, en los que cada vez más se inmiscuía la mujer de Lennon, Yoko Ono. Ello les llevó a disolverse en 1970. “Básicamente fue por una cuestión de negocios“, dijo McCartney más tarde. “Fue muy doloroso”.

McCartney comenzó su carrera en solitario, idolatrado por sus fans y destrozado por la crítica. Para él comenzó un momento difícil en el que bebió mucho whisky, tomó drogas y sufrió depresiones, pese a encontrar en la fotógrafa neoyorquina Linda Eastman al amor de su vida y casarse con ella. Tuvo entonces a sus hijos James, Mary y Stella, hoy convertida en diseñadora de moda con fama internacional.

 

“Muy a menudo estaba demasiado borracho para escribir canciones”, reconoció recientemente McCartney. A esa época en Escocia le dedicó en 1977 la oda Mull of Kintyre, en referencia al nombre de la península a la que se retiró entonces. Su mujer lo devolvió a la música. Entonces no era previsible que tras la muerte de Lennon y Harrison fuera precisamente él el responsable de mantener el legado de los Beatles.

 

Tras la muerte de Linda por cáncer en 1998, la felicidad personal pareció abandonarlo. Entretanto fue nombrado caballero por la reina Isabel II, se casó en 2002 con la modelo Heather Mills y años después comenzó una “guerra de los Rose” con ella, cuando Mills declaró públicamente que no era más que un “alcohólico maltratador” y se divorció en un sonado proceso.

McCartney tuvo que pagarle unos 32 millones de euros de indemnización, pero pese a ello sigue siendo uno de los hombres más ricos de Reino Unido. El Sunday Timesvalora sus bienes y los de su tercera mujer Nancy Shevell, también neoyorquina, con la que se casó el año pasado, en 665 millones de libras, tres veces más que los de Elton John o Mick Jagger, por ejemplo. O más del doble que los de la reina Isabel II.

Y a los 70 sigue haciendo caja, igual de demandado que antes. Tocó en los festejos por el 60 aniversario de la reina en el trono y también lo hará en la fiesta de inauguración de los Juegos Olímpicos el 27 de julio en su ciudad natal, Londres. “Soy tan bueno como antes y como siempre”, dijo recientemente en el programa australiano Sunday Night.

 

Y no piensa dejarlo ni en sueños. “Me gusta demasiado”.